Artículo Sobre la Violencia en El Salvador

La Red Previos participó en el National Youth Leaders International Camp (Campamiento Internacional para Jóvenes Líderes), evento que se llevó a cabo en el país hermano de Belice en el mes de julio 2013. Al fin de poder crear un verdadero intercambio en cuanto a las diferentes realidades que viven los jóvenes centroamericanos, la Red Cushcatan, capítulo nacional de la RED PREVIOS en El Salvador, realizó el siguiente artículo:

Sobre la Violencia en El Salvador


Henry Barillas
Secretaria de Incidencia y Acción Política - Red Cushcatan
Red Centroamericana PREVIOS

Todavía en el año 2011 El Salvador era el segundo país más violento del mundo teniendo una media de homicidios cada día de 14 o 15. En el 2011 El Salvador tuvo como resultado 4, 366 homicidios en el año, el más alto índice de la última década en tiempos de post guerra. 


En esta ola de violencia los más vulnerables son las juventudes, las victimas siempre se encuentra en las edades de entre 16 y 30 años, vinculados o no a pandillas, pero sí de sectores populares. Es importante decir también que los victimarios son hombres jóvenes de entre 20 a 30 años, con mentalidad violenta, machista y personalidad impulsiva, orientada al incumplimiento y quebrantamiento de las normas sociales, lo cual los lleva a perder el respeto a la vida y a la integridad de otras personas, facilitando la autoría de hechos delictivos que lleven intrínsecos la crueldad extrema. 

Ante el repunte de los homicidios, el crecimiento y fortalecimiento de las pandillas, el Estado salvadoreño ha manifestado preocupación e interés de frenar el principal flagelo de los salvadoreños, poniendo en la mesa algunas salidas y soluciones, desde enviar el ejercito a las calles y el aumento de policías en delegaciones y subdelegaciones del país, como también, esporádicos programas de prevención y de cultura de paz. 

Algunos analistas llaman a la realidad violenta del país “Guerra social”, una guerra que El Estado no puede controlar y el pueblo no sabe cómo afrontarla pero si responde con temor y zozobra. 

Basándose en anteriores experiencias de negociación o acuerdos de paz en El Salvador y otros países de la región, desde el año 2012 se ha promovido e impulsado una “tregua” entre los actores y las fuerzas de esta nueva “guerra”. Resulta ser la medida más factible y menos violenta para frenar de manera parcial y progresiva la cantidad de homicidios por día, descartando así, medidas represivas que podrían provocar más violencia y crueldad en el pueblo y las juventudes salvadoreñas. 

La Tregua es facilitada por líderes de opinión pública que participaron en el conflicto armado de los años 80's desde la guerrilla y por líderes religiosos, además, es respaldada por el actual gobierno y algunos gobiernos locales. A pesar del respaldo del gobierno y líderes religiosos aun no es del todo aceptable por las mayorías, por carecer de información en los acuerdos pactados con y entre las pandillas.

A más de una año de la tregua, los homicidios siempre son el pan de cada día pero han disminuido enormemente, pasando de 15 homicidios diarios a 5 o 7, bajando del 2011 de 4, 366 homicidios a 2517 en el 2012. 

Las juventudes organizadas no respaldamos de forma unánime este acuerdo por considerarlo aun en este momento insostenible, pero confiamos en el gobierno y los facilitadores, que tienen el sentir del pueblo y esperamos que esta tregua alcance un nivel superior de acuerdos de manera progresiva, que evolucione y pueda tener como resultado las condiciones para desarrollar en los territorios, planes y programas de prevención de la violencia en niños/as, adolescentes y jóvenes y así, seguir evitando el involucramiento de estos, en las grupos pandilleriles o delictivos. 

Además, las juventudes exigimos a los facilitadores de la tregua y al gobierno de El Salvador, garantizar las condiciones sociales y productivas para la re-inserción de los pandilleros, para que a su vez, se generen resultados en la disminución de extorsiones y el reclutamiento de adolescentes y jóvenes a dichos grupos. 

El País necesita elementalmente el acceso pleno a la educación y al empleo digno, para disminuir la vulnerabilidad social de las juventudes a caer en acciones violentas y delictivas.